Tu voz ya diseña mi gana entre la flexibilidad de los suspiros ordenados mientras ya te veo abrir las piernas lentas al ritmo para mi sueño añorado;
Inventándote las poses más disuasivas con palabras te diseñas a mi hinchazón y te pienso con el elástico jugar entre la seda, con los dedos, y tu flor;
El placer, ronco, tú lo sabes mostrar iludiéndome de ser el escogido solo a mi me regalas savia natural con ninguno nunca el deseo te era salido;
Me convences ahora de besar tus labios que quisieran comerme impacientes de cada goce que tu cuerpo me obtiene entre los más bellos como la mente sugiere;
Mi mano sigue el ritmo que le dictas mientras mueves las caderas en el imaginario rociaron latidos de carne ya a los asimientos grito el éxtasis y bajo otra vez el cucurucho.
Ávidas manos sobre muslos vibrantes de ganas labios abiertos temblorosos socorriéndose de besos
Espaldas mórbidamente arqueadas se sobresaltan buscando frenesís de cuerpos ansiosos de pasión los sentidos reclaman placer los miembros húmedos responden a tu querer anhelando mi turgencia
Entre cojines de seda sensuales sabanas de terciopelo carnales temblorosos nos amamos como mariposas enloquecidas oscilando alentamos nuestra voluntad en el aire saturado de Eros y el vacío del alma
Desnudos nos escurrimos sobre la hierba recubierta de esferas me abandono a los besos como la miel a las aves, ofreces el cuello a los labios como una loba a las riendas.
Quisiera trazar confines sobre tu cuerpo como en los atlánticos, quisiera dar nombre a las potentes aguas impregnadas de ti: las manos recalcan una doble marea obedece a tus nalgas, lunas gemelas.
Los senos salen de su guarida con toda la riqueza de las cosas emergidas. Los guardianes del puerto huyeron gritando cuando para imitarte las estatuas cogieron vida.
Sentado en el borde de la balsa a mis espaldas meditas el abrazo llega imprevisto, nítido como cristal; tus manos en mi pecho forjan una medalla cuñada por los dioses